Desmitificando la norma EN 14065: una guía práctica sobre la RABC para la lavandería sanitaria
Para los supervisores de hospitales, residencias de ancianos u otras lavanderías especializadas en atención médica, la gestión de los estándares microbiológicos en los textiles procesados es una parte esencial de la gestión de la atención, y no es una opción razonable para los administradores de las instalaciones evitarlo. Se trata de mucho más que el lavado: es un componente esencial de la prevención y el control de infecciones. La norma europea EN 14065, "Sistema de Análisis de Riesgos y Control de la Biocontaminación (RABC)", establece el estándar de oro para abordar este riesgo. El libro es una guía accesible para la implementación de la EN 14065; los procedimientos reales abarcan desde la discusión hasta el seguimiento para cumplir con la norma legal y garantizar la seguridad del paciente.
Una revisión del sistema EN 14065 y RABC.
La norma EN 14065, publicada por primera vez en 2016 y revisada periódicamente (incluido un proyecto en revisión iniciado en mayo de 2024), es una norma dinámica y orientada a procesos. Requiere un enfoque proactivo de gestión de riesgos, a diferencia de una lista de verificación prescriptiva. Su principio clave, conocido como sistema RABC, permite a las lavanderías garantizar continuamente la calidad microbiológica, ya que los cambios en las instalaciones específicas no implican una solución universal. A nivel internacional, la norma EN 14065 también es un referente. Hospitales líderes, como el Hospital Universitario de Medicina de Pekín (China), han integrado sus principios en el diseño y las operaciones de sus lavanderías. Su influencia es global y sirve como ejemplo de buenas prácticas para el procesamiento de textiles en el ámbito sanitario.
Componentes centrales del sistema RABC.
Implementación de RABC. El método que se está adoptando consiste en implementar procesos controlados en cada paso. El sistema se basa en múltiples principios fundamentales, frecuentemente vistos como una progresión circular:
1. Análisis de riesgos: determinar y evaluar todos los posibles puntos de entrada para la biocontaminación, como la recolección de ropa de cama sucia, el almacenamiento en instalaciones limpias y el uso en instalaciones de limpieza.
2. Puntos de control y límites: Defina los puntos de control críticos (PCC) y establezca límites estrictos y mensurables (por ejemplo, temperatura/tiempo mínimo de lavado; concentración química).
3. Monitoreo y documentación: definir procedimientos para monitorear cada CCP y mantener registros precisos, el pilar de cualquier auditoría.
4. Acciones correctivas: Cuando su escrutinio muestre que está violando un determinado límite, asegúrese de tener un plan claro.
5. Validación y verificación: Verifique periódicamente que sus procesos, como los ciclos de lavado, descontaminan los textiles con precisión y que el sistema en su conjunto funciona como se espera.
Principales puntos de control durante el proceso de lavado.
La fase de desinfección es fundamental para el PCC. De acuerdo con la norma EN 14065 y su bibliografía equivalente, proponemos métodos con un enfoque claro para lograr la seguridad microbiológica:
l Desinfección térmica El mejor método para ropa resistente al calor. La medición de la eficacia se ha obtenido utilizando A0 (el parámetro que incorpora la temperatura y el tiempo). A0 ≥ 600 es un objetivo popular y se puede alcanzar utilizando combinaciones como 90 °C durante 1 minuto, 80 °C durante 10 minutos o 70 °C durante 100 minutos. Esta flexibilidad permite ciclos de baja temperatura energéticamente eficientes siempre que se proporcione tiempo durante un período apropiado.
l Desinfección quimiotérmica: Para tejidos sensibles a la temperatura, se utiliza una mezcla de temperaturas más bajas (60-65 °C) más desinfectantes aprobados (como productos químicos a base de peróxido). El requisito previo más importante es un prelavado eficaz, ya que la suciedad orgánica protege en gran medida a los microorganismos y reduce significativamente la eficacia del desinfectante. La eliminación de residuos utilizando solo secadora o planchadora de alta temperatura no proporciona una temperatura alta para el secado, ya que el "calor seco" es menos efectivo que el "calor húmedo" y el tiempo necesario para el área seca no fue suficiente.
Diseño de edificios: Restricción de contaminación física.
El diseño de RABC debe reflejar la distribución física de una lavandería. Su base es la rigidez de los flujos de trabajo "malos" y "limpios", evitando así la contaminación cruzada en el sistema en general.
Un diseño compatible presenta:
l Zonas Especializadas: Áreas pretendidas libres de impurezas o sustancias tóxicas, típicamente encerradas por un muro.
Flujo unidireccional: Los textiles, las personas y el aire deben fluir en una sola dirección, de sucio a limpio, para evitar el retroceso. Requiere entradas y pasillos separados.
Protocolos para el personal: El personal debe estar asignado a vestuarios separados y se deben aplicar protocolos de higiene para el traslado entre zonas.
Las lavadoras extractoras de barrera modernas están diseñadas para esta situación. Se instalan en la pared divisoria para descargar el lado sucio y desplazarlo hacia el área limpia, por así decirlo, sirviendo como el lugar de control físico y de procedimiento más perfecto.
Pasamos del cumplimiento a la ventaja competitiva. El sistema RABC de la norma EN 14065 no es solo un ejercicio de conocimiento normativo; es una inversión en calidad y seguridad. Ofrece un enfoque sistemático para abordar los riesgos de infección, ofrece una prueba justificable de la debida diligencia y mantiene la confianza de los clientes del sector sanitario. La norma establece requisitos claros para las lavanderías que evalúan los equipos: las máquinas deben proporcionar ciclos de desinfección térmica o quimiotérmica precisos, repetibles y confirmados. Es aquí donde características como la lógica de ciclo programable, el control preciso de la temperatura o los sistemas de inyección de productos químicos se vuelven cruciales. Además, los dispositivos que permiten una separación óptima del flujo de trabajo, como las máquinas de barrera, se corresponden directamente con el mandato subyacente de RABC de evitar la contaminación cruzada. La integración de estas directrices en el diseño de procesos y las decisiones técnicas permitirá a las lavanderías del sector sanitario convertir un conjunto complejo de normas en un enfoque simplificado, seguro y sostenible.

